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FLORA


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EL ATLAS DE LA FLORA DE ARAGÓN
FLORA SILVESTRE EN ARAGÓN
 
 
 
 

 


BREVE HISTORIA DE LA BOTANICA EN ARAGON

Textos resumidos del libro Los Botánicos Aragoneses, de Vicente Martinez Tejero


    La Botánica es una ciencia que cuenta con una amplia tradición en Aragón; entre los naturalistas aragoneses siempre ha existido un claro predominio hacia el estudio de la flora, probablemente debido a la gran variedad vegetal que presenta esta tierra en lógica correspondencia con su diversidad climática y edafológica.

   Paradójicamente, a pesar del gran número de botánicos aragoneses que son conocidos, sólo una minoría logró que sus obras fueran impresas. Este hecho, junto a las numerosas pérdidas de herbarios y manuscritos, hace que en muchos casos conozcamos poco y de forma fragmentaria la obra de muchos de ellos.

LA EDAD MEDIA: MUSULMANES, JUDIOS Y CRISTIANOS

    Según algunos autores, una de las causas del gran interés de los aragoneses por el estudio de la flora radica en la notable influencia que la cultura musulmana ejerció en Aragón. El siglo XI fue especialmente intenso debido a la llegada de muchos científicos e intelectuales que, huidos del sur de Al-Andalus por motivos políticos, encontraron en Zaragoza el apoyo y el mecenazgo necesarios, contribuyendo a elevar aun más el gran nivel cultural que en esta época poseía la ciudad.

    Los musulmanes estudiaron la botánica más como ciencia auxiliar de la medicina y de la agricultura que como ciencia pura. Entre las figuras más importantes se encuentra al-Mu`tamín, gobernador de la taifa zaragozana, que destacó como estudioso de las Ciencias Naturales.

   La obra de Inb Wafid recoge más de trescientas especies vegetales con aplicaciones medicinales, y otro médico y científico, Avempace, estudió también la botánica, pero parte de su obra se perdió. Su Libro de las experiencias y los experimentos botánicos que describe han sido considerados semievolucionistas.

    También hubo destacados estudiosos entre los judíos, como el médico Ibn Biklaris, que redactó su obra en árabe y ofrecía muy valiosos datos sobre la flora de la Marca Superior.

   Entre los cristianos sobresale Arnau de Vilanova (1238/40-1311), médico de los reyes de Aragón y tratadista de botánica medicinal, con su obra titulada Herbarius y un tratado sobre las virtudes del romero.

SIGLOS XVI Y XVII

   La comunidad morisca siguió utilizando los conocimientos botánicos y farmacológicos heredados de sus antepasados, mientras la situación política lo permitió, y de este modo la tradición musulmana continuó viva en Aragón. Existen noticias de diferentes médicos y farmacéuticos que llevaron a cabo estudios botánicos, entre ellos Miguel Navarro, Gaspar de Morales, Jerónimo Huguet... Entre todos ellos sobresale el médico Bernardo de Cienfuegos (1580-1640), natural de Tarazona, autor de la primera aportación aragonesa conocida digna de aparecer en la historia universal de la Botánica. Crítico con sus colegas de profesión vivió pobre y no contó con ayuda alguna para publicar su principal obra Historia de las plantas, que representa, en la época, un esfuerzo único en España.

SIGLOS XVIII Y XIX

Pedro Gregorio Echeandía (1746-1817)

    Navarro de nacimiento, pero aragonés de adopción, ejerció su profesión de farmacéutico en Zaragoza. Colaboró con Otano y tras la creación del Jardín Botánico de esta ciudad, ocupó la cátedra de Botánica de forma gratuita.

    Murió pobre y sus libros y manuscritos fueron a parar a manos de quienes no supieron apreciarlos. Su obra principal Flora cesaraugustana, síntesis de los estudios de gran parte de su vida, desapareció tras su muerte y varios años después se hallaron en Sangüesa (Navarra) folios originales de esta obra que eran utilizados como papel de envolver.

Martín Sessé Lacasta (1751-1808)

    Este médico, natural de Baraguás (Huesca), fue el impulsor de la Expedición Botánica de Nueva España y desempeñó el papel principal en una de las obras que más prestigio han dado a la labor científica española en América. Su labor, además de aumentar el conocimiento de la Naturaleza americana, dio lugar a la creación del Jardín Botánico de México, el primero que existió en América, y a la creación de la cátedra de Botánica, la primera establecida en ese continente. Como a tantos otros botánicos aragoneses -murió pobre en 1808- la gloria le llegó mucho después.

Florencio Ballarín Causada (1801-1877)

    Naturalista y médico, nació en Sariñena (Huesca) y realizó una importante labor en la Universidad de Zaragoza, bajo su dirección se rehabilitó el Jardín Botánico de esta ciudad, destruido durante la Guerra de la Independencia. Tras su muerte, su obra inédita, Historia Natural, se perdió.

José Pardo Sastrón (1822-1909)

    Natural de Torrecilla de Alcañiz, en el Bajo Aragón turolense,fue miembro de una larga dinastía de farmacéuticos que ejercieron su profesión en esa zona durante varios siglos.
Cursó sus estudios universitarios en Barcelona, siendo alumno destacado de Colmeiro, el cual, al ser trasladado a Madrid, le ofreció una plaza que Pardo rechazó con humildad regresando a su tierra para ejercer como farmacéutico rural.

     Catalogó exhaustivamente la flora de esa comarca, y sólo en su pueblo natal localizó más de mil especies. Dedicó especial atención a recopilar las propiedades medicinales de las plantas y fue fundador y primer presidente de la Sociedad Aragonesa de Ciencias Naturales.
Su obra aparece ligada a la de Loscos. Trabajaron juntos y descubrieron nuevas especies y entre ambos escribieron Series inconfecta (1863) y Serie imperfecta de las plantas aragonesas espontáneas (1866-1867). Su colaboración científica disminuyó con los años, aunque siempre mantuvieron la amistad. Murió en Valdealgorfa (Teruel). Varias especies botánicas llevan su nombre.

Francisco Loscos Bernal (1823-1886)

    Nació en Samper de Calanda, provincia de Teruel. Con absoluta carencia de medios y sin ningún estímulo oficial ni económico, este farmacéutico rural materializó durante más de cuarenta años un extraordinario trabajo botánico que fue elogiosamente valorado por las más prestigiosas universidades de Europa mucho antes que en su propio país.

    Inició su trabajo botánico en colaboración con José Pardo Sastrón y formó la que se conoce como Escuela Botánica Aragonesa o Escuela de Loscos. Entre ambos escribieron Series inconfecta plantarum indigenarum Aragoniae praecipue meridionalis (1863),fue publicada en Alemania, y recogía 2.460 especies, algunas nuevas para la ciencia, siendo una de las obras científicas más genuinamente aragonesas de todos los tiempos. Otra de sus grandes obras esTratado de las plantas de Aragón (1876-1886), la cual, en esta ocasión, escribió sin la colaboración directa de Pardo.

    Ideó las Exicatta Florae Aragonensis, formadas por plantas secas dispuestas en herbarios y en grupos de cien especies, que eran remitidas a cuantos las solicitaban. La peculiaridad de su método de trabajo le convirtió en un innovador, claro precedente del trabajo científico.
Murió como consecuencia de una epidemia de coléra. Hoy más de una docena de especies vegetales llevan su nombre como homenaje permanente de distintos naturalistas.

Pietro Bubani (1806-1888)

    Médico de origen italiano que recorrió el Pirineo y Prepirineo de Aragón entre los años 1845 y 1861 y redactó una Flora Pyrenaea (1897-1901) en latín que comprendía todos sus hallazgos en esta cordillera y en el País Vasco. En sus relatos menciona las penalidades que le tocó sufrir en una época de guerras y miserias a las que se añadían las derivadas de su condición de extranjero, que le valieron acusaciones de espía y apátrida. La consulta de su obra resulta complicada por la heterodoxia de la nomenclatura botánica utilizada y la toponimia, pero el esfuerzo de la transcripción queda ampliamente recompensado por la calidad y rigor de sus anotaciones florísticas. Entre sus aportaciones botánicas cabe destacar el hallazgo de Borderea pyrenaica, Veronica aragonensis y Odontites pyrenaea.

Bernardo Zapater Marconell (1823-1907)

    Este sacerdote, naturalista y matemático natural de Albarracín (Teruel), fue también miembro fundador de la Sociedad Española de Historia Natural y de la Sociedad Aragonesa de Ciencias Naturales.

    Sus éxitos pedagógicos no le impidieron dedicar más de treinta años al estudio de la Naturaleza, durante los que realizó importantes trabajos relacionados con la flora y la fauna de Aragón. Sus relaciónes científicas con distintos naturalistas nacionales y extranjeros -entre ellos Pau y Loscos-facilitaron la divulgación de sus investigaciones. Colaboró con Loscos en algunos Suplementos del Catálogo de Plantas de Aragón y en 1904 publicó la Flora albarracinense (1904), que contenía 1.600 especies. Su herbario se conserva en el Instituto de Teruel. Científicos de diversas nacionalidades le dedicaron numerosas especies de insectos y plantas, como reconocimiento a su obra.

Carlos Pau Español (1857-1937)

    Farmacéutico y gran botánico, natural de Segorbe (Castellón), estuvo integrado profundamente en la escuela de Loscos, tanto científicamente como por lazos de amistad, lo que le permitió contactar con las sociedades científicas centroeuropeas. Inició su profesión en algunos pueblos turolenses, por cuyo motivo conoció a Loscos. Herborizó en Aragón de norte a sur y también en otras muchas zonas del resto de la Península Ibérica; su famoso herbario llegó a tener más de 70.000 especies. Gran amigo de Bernardo Zapater y de Benito Vicioso, ambos ejercieron sobre él una influencia decisiva, según él mismo reconocía.

    Publicó más de doscientos trabajos y colaboró en la revista Miscelanea Turolense, editada en Madrid. También estudió en profundidad la obra botánica de Asso, publicando sus conclusiones. Fue miembro destacado de la Sociedad Aragonesa de Ciencias Naturales.


Benito Vicioso Trigo (1850-1929)

Químico y farmacéutico nacido en Calatayud (Zaragoza), desarrolló una intensa labor científica que quedó reflejada en sus comunicaciones a la Sociedad Aragonesa de Ciencias Naturales.
Fue discípulo y amigo de Carlos Pau y realizó notables trabajos sobre líquenes, muscíneas y fanerógamas de Calatayud.
Posteriormente amplió sus trabajos en Andalucía y Marruecos. Murió en Zaragoza.

Otros botánicos

    Entre una amplia nómina hay que destacar al farmacéutico zaragozano del siglo XVIII Francisco Otano, primer profesor de Química en la Real Sociedad Aragonesa. Asso lo calificó de "Botanicus peritissimus" y le dedicó la especie Lysimachia otani, que éste encontró en los alrededores de Zaragoza. Falleció en 1804.

    El P.Longinos Navás (1858-1938), natural de Cataluña, vivió largos años en Aragón, participando muy activamente en la vida científica aragonesa. Ejerció la docencia durante casi medio siglo en Zaragoza y estudió principalmente los líquenes, publicando monografías sobre ellos y formando varios herbarios.

   Merece especial mención Blanca Catalán de Ocón, que herborizó en la Sierra de Albarracín y que fue la primera mujer española a la que se le dedicó una especie, Saxifraga blanca.

   El naturalista y oceanógrafo Odón de Buen (1863-1945), profesor de las universidades de Barcelona y Madrid, debe su prestigio internacional a la labor realizada en el campo de la oceanógrafía, aunque realizó también estudios sobre botánica. En su obra Apuntes geográfico-Botánicos (1883) describió algunas especies nuevas para la ciencia, halladas en Aragón.

    También merece una mención el religioso francés Sennen (1861-1937), que vivió largos años en España y que herborizó a finales del s. XIX en la provincia de Teruel, contribuyendo con sus publicaciones a un mayor conocimiento de la flora de esa zona.

SIGLO XX

Pío Font Quer (1888-1964)

    Gran botánico, maestro de botánicos, recorrió varias zonas del Pirineo y la Sierra de Albarracín. Doctor en Farmacia y Licenciado en Ciencias Químicas, fue profesor de Botánica en la Universidad de Barcelona. El inicio de la Guerra Civil le sorprendió en plena clase en Orihuela del Tremedal (Teruel); al suspenderla dijo a sus alumnos que actuasen según su criterio y no los puso en manos de los nacionalistas, lo que le supuso la pena de muerte, sentencia que no llegó a cumplirse gracias a la intercesión del botánico nazi Rothmaler. Entre sus obras hay que destacar El edelweiss en los Pirineos (1946). Sus recolecciones botánicas están depositadas en el Herbario del Instituto Botánico de Barcelona.

Pedro Montserrat Recoder (n. 1918)

   Nacido en Mataró ( Barcelona) es, sin duda, el botánico más prestigioso que trabaja en Aragón. Es autoridad mundial en flora pirenaica y en cuestiones relacionadas con el manto vegetal de la montaña. En el aspecto botánico, la fama internacional del Instituto Pirenaico se debe fundamentalmente a él. En 1964 ya participó en la creación del Centro Pirenaico de Biología Experimental, en el que ha desarrollado hasta la fecha gran parte de su extraordinaria labor científica.

    Durante diez cursos impartió lecciones de Ecología en la Universidad de Navarra. En 1969 fundó el Herbario de Jaca, colección que en la actualidad cuenta con 350.000 muestras de plantas, entre ellas las procedentes de Aula Dei; en actividad es uno de los herbarios más importantes de España. Continuador del espíritu de Asso y Loscos, ha dedicado y sigue dedicando a Aragón un gran número de sus múltiples publicaciones. Destacan entre ellas La Jacetania y la vida vegetal (1971) y el volumen Flora que forma parte de la Enciclopedia Temática Aragonesa (1988). Ha publicado además centenares de artículos científicos sobre florística, ecología vegetal y ecología de pastos.

Carlos Vicioso (1886-1968)

    Era hijo del botánico Benito Vicioso -con el que realizó trabajos en colaboración- y fue agregado a la sección de Flora del Instituto Forestal de Investigaciones y socio numerario de la Real Sociedad Española de Historia Natural. Aunque nacido en el siglo XIX, su labor se extendió a lo largo del XX; entre 1911 y 1964 publicó unos treinta trabajos de los que destacan los estudios sobre los géneros Rosa y Quercus en España. También revisó varios herbarios, entre ellos el del Real Jardín Botánico, y participó en la creación de otros, como el de la Escuela Superior de Ingenieros de Montes y el del Instituto Nacional de Investigaciones Agrarias.

Josias Braun-Blanquet (1884-1980) & Oriol Bolòs i Capdevilla (n. 1924)

    El geobotánico suizo Braun-Blanquet fue miembro correspondiente del Instituto de Estudios Catalanes desde 1950. Elaboró un importante método de estudio de las comunidades vegetales y extendió su campo de trabajo por la mayor parte de Europa, realizando una síntesis de la vegetación europea y mediterránea. En colaboración con Oriol de Bolòs, catedrático de Botánica de la Universidad de Barcelona, publicó Les groupements végétaux du Bassin Moyen de l'Ebre et leur dynamisme (1957). Entre las numerosas obras de Bolòs hay que destacar La vegetación de la Serreta Negra de Fraga (1973).

Taurino Mariano Losa España (1893-1966)

   Fue farmacéutico y catedrático de Botánica de la Universidad de Barcelona desde 1943 hasta su jubilación veinte años después. Desde allí, realizó distintas exploraciones del Pirineo con el entonces joven botánico Pedro Montserrat. Fruto de esa colaboración y de sus recorridos botánicos por el Pirineo y Prepirineo aragonés es el estudio florístico de Ordesa en 1945 ("Aportaciones para el conocimiento de la Flora del Valle de Ordesa"). En esa época fue nombrado director de los estudios botánicos en la Estación de Estudios Pirenaicos de Jaca, integrada en el CSIC.

Fernando Cámara Niño (1906-1981)

   Doctor en Ciencias Naturales y en Medicina, fue profesor de Geología en la Universidad de Zaragoza y catedrático de Ciencias Naturales del Instituto Miguel Servet. En 1950 publicó un extenso Estudio sobre flora de las aguas minerales.


   Al igual que en el resto de España, la botánica ha recibido en Aragón, desde la década de los setenta, el impulso de numerosos botánicos que han continuado la labor de sus precursores, recogidos en esta "Breve historia de la Botánica en Aragón", contribuyendo a incrementar el conocimiento de la flora de nuestro territorio.

Fuente: http://www.ipe.csic.es/floragon/historia/