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RUTAS
 
 

SOMONTANO de Barbastro: Alquézar y la Sierra de Guara

    Dentro de la comarca del Somontano, a los pies de la Sierra de Guara, proponemos una ruta para llegar a Alquézar, en la que también merece la pena detenerse en otras poblaciones llenas de historia.


Abiego

    La primera población que proponemos es Abiego, situada en el valle del río Alcanadre, es origen de numerosas rutas para recorrer la Sierra de Guara. Desde Huesca, hay que tomar la n-240 dirección Barbastro. Pasado Angüés , coger el desvío hacia Abiego de la A-1229.

    El río Alcanadre en este tramo posee un coto de pesca con abundante trucha común, en un ambiente de pozas, bozos y
largas badinas de un bonito color turquesa.


     Ocupando la parte más alta se encuentra la Colegiata de Santa María la Mayor. Su solar puede contar toda la historia de Abiego: de antigua mezquita y castillo árabe, pasó a iglesia y fortaleza cristiana con la reconquista de 1095. La torre tuvo función defensiva durante los siglos medievales. En el siglo XVI la actual construcción dirigida por Joan Torón, vino a sustituir al templo románico. Es una de las más bellas y armónicas construcciones del gótico rural tardío y la única entre sus contemporáneas en el Somontano de planta en cruz latina. Muestra la tardía pervivencia del gótico conviviendo con elementos decorativos que inundan el templo de los nuevos aires renacentistas.

     Abiego cuenta con una fuente pública lavadero y abrevadero, construida entre los siglos XVI y XVII y en uso hasta hoy.A la entrada de Abiego por la carretera de Bierge, se conserva un interesante conjunto de huellas fósiles de animales extinguidos. Hace 25 millones de años pasaron corriendo a través de una charca, quedando impresas las huellas en un barro posteriormente fosilizado.

    Sobre un cerro conocido como el "Tozal de las Forcas" se erigió el Convento de San Joaquín.Lo más destacado es su hermoso oratorio, dotado de tribunas que se abren a la nave entre pilastras de orden gigante y bellas molduras decoradas con guirnaldas.

Bierge

    Desde Abiego, nos dirigimos a Bierge, pequeña localidad del somontano oscense, muy próxima a la unión del barranco de Mascún con el río Alcanadre; zona de reunión de barranquistas y amantes de los deportes de riesgo y aventura.

    El conjunto urbano de Bierge, en origen, se asentó sobre una colina conocida como Monte Cascallo, en la que se asegura que hubo un castillo. La iglesia parroquial dedicada a Santiago, es una reforma del siglo XVI sobre un templo más antiguo. La portada con decoración renacentista y la galería de arcos de medio punto de ladrillo son referencias cronológicas inequívocas.


     Con el tiempo, el caserío fue extendiéndose por la falda y el llano. Muchas de las casas cuentan con escudos heráldicos que nos hablan de la fiebre nobiliaria que vivió la zona en el siglo XVIII. A menudo se localizan sobre hermosas portadas abiertas en arco de medio punto, integradas por dovelas de tamaño considerable, perfectamente labradas e insertadas en la rosca del arco.

    Integrada en el caso urbano hasta el punto de pasar desapercibida, se alza la ermita de San Fructuoso (siglo XIII), célebre por las pinturas murales góticas que decoran el interior.
A escasa distancia de Bierge, por un agradable camino balizado se llega a la ermita de San Pedro de Verona, construida hacia 1698. Muy cerca se encuentra un "Área de Alimentación Suplementaria para Aves Carroñeras" y un observatorio de aves, desde el que es posible admirar el vuelo de las rapaces.

    El Centro de Interpretación del Parque de la Sierra y los Cañones de Guara es el lugar ideal para conocer los paisajes y la vida natural que alberga esta gran reserva, a través de maquetas, audiovisuales y escenografías.

     Desde Bierge se puede realizar una bonita excursión hasta las Fuentes de la Támara y del Puntillo, entre paredes rocosas y verdes pinares sobre el profundo tajo del río Alcanadre. La Fuente de Támara brota entre las calizas en un tramo amplio del río donde podremos darnos un baño y disfrutar del paisaje en el encañonado final del barranco de La Peonera.

Adahuesca

    Desde Bierge llegaremos a Adahuesca por la A-1230.
La iglesia parroquial de San Pedro, se construyó en el siglo XVIII en estilo barroco clasicista. Es sobria, elegante y de esbeltas proporciones.

     La ermita de Nuestra Señora del Treviño (declarada monumento histórico artístico) es el único resto conservado de un antiguo monasterio. De una nave y cabecera poligonal, la construcción románica (siglo XIII) se amplió en el siglo XVI con dos capillas laterales.

     El interior se ornó con pinturas de estilo gótico lineal, que representan entre otros temas, la aparición de Jesús resucitado a María Magdalena.

     Del camino al Treviño parte un desvío que nos conduce al pozo fuente. Muy cerca se encuentra la fuente, con su abrevadero y lavadero.

     Resulta de gran interés visitar el Centro de Interpretación de Leyendas y Tradiciones del Somontano *, ubicado en lo que fue un antiguo recinto fortificado. Desde él puede contemplarse una magnífica vista de la Sierra de Sevil, en la existió la aldea de Las Casas, lugar que abandonaron dos abuelas como consecuencia del azote de la peste, siendo ellas las protagonistas de la leyenda que aquí se narra.

    No podemos dejar la villa sin probar su repostería artesana: las "culebretas de Adahuesca" o los "dineretes de Sevil".

    Desde Adahuesca se pueden realizar excursiones a diferentes puntos de su término municipal, como a la Virgen de Viña o al Mesón de Sevil, desde el que se accede al Castillo de los Santos, conjunto religioso-militar construido en el siglo XI, como torre vigía y atalaya para el acoso y control de Alquézar.

* Centro de Interpretación de Leyendas y Tradiciones
    En el interior de un recinto amurallado medieval (siglo XVI), situado en el extremo noroeste de la localidad de Adahuesca, se encuentra este singular Centro de Interpretación. Desde este lugar puede admirarse una excelente panorámica de la Sierra de Sevil, montaña de la que procedían dos legendarias Abuelas, únicas supervivientes de un poblado afectado por la peste. Ellas son las protagonistas de este lugar y las que te guiarán por el fantástico mundo de las leyendas, las tradiciones y los ancestrales mitos del Somontano que han mantenido vivos sus gentes.
Luces tenues que iluminan los paneles y vitrinas dispuestas de modo laberíntico, crean el ambiente perfecto para adentrarse en el mundo apasionante de las leyendas, las viejas historias y las creencias de fenómenos y seres fantásticos, como brujas, duendes, moras... acompañado de una profunda religiosidad.

Alquézar

    Siguiendo desde Adahuesca llegamos a Alquézar, considerado uno de los pueblos más bellos de Aragón.

    Alquézar se localiza en el último tramo del cañón del río Vero, en un entorno paisajístico impresionante, que ofrece múltiples alternativas a los amantes de la naturaleza y los deportes de aventura.

    Declarado Conjunto Histórico Artístico, esta villa nos ofrece la posibilidad de revivir el lejano pasado medieval. Tras atravesar el portalón gótico de acceso a la villa, al ir recorriendo sus calles y callizos nos toparemos con casas apiñadas, galerías de arcos de ladrillo, pasos en alto, portadas de piedra y ladrillo, escudos de armas esculpidos en piedra... En la Plaza Vieja daremos con uno de los rincones mejor conservados de nuestra arquitectura tradicional.

     En lo alto del cerro, inexpugnable sobre la creta rocosa, se halla el castillo de fundación musulmana que dio nombre a la villa: "Al-Qasr". Para albergar a la comunidad religiosa que se estableció en Alquézar tras su conquista, se erigió un templo románico del que sólo queda el atrio, decorado con capiteles historiados. Gótico es el claustro, cuyos muros se decoraron con un ciclo de pinturas que narran escenas de la infancia de Jesús y que fueron repintándose hasta el siglo XVIII.

     En la primera mitad del siglo XVI se construyó la actual Colegiata de Santa María, obra de Juan de Segura, autor de la Seo de Barbastro. En 1099, el rey aragonés Sancho Ramírez dotó a Alquézar de una comunidad de canónigos agustinos y con este motivo se construyó una iglesia colegiata románica de la que sólo ha llegado a nosotros el atrio, decorado con capiteles historiados. Románico en origen, y actualmente Gótico es el claustro, cuyos muros se decoraron con un ciclo de pinturas murales que narran escenas de la infancia de Jesús y que fueron repintándose hasta el siglo XVIII. Al claustro se abrieron en los siglos XVI y XVII varias capillas, de las que merece destacarse la que da acceso al campanario.
En el siglo XVII el interior se enriquecería con un hermoso retablo de madera dorada y policromada, próximo a la estética del barroco, y con nuevas capillas como la de Lecina. A la capilla se incorporó un Cristo tallado en madera, popularmente conocido como el Cristo de Lecina, realizado en el siglo XII avanzado, de modelo románico de crucificado.

     En uno de los extremos de la localidad se encuentra la parroquial de San Miguel, obra de carácter popular realizada en el siglo XVII, de gran sobriedad en sus paramentos exteriores.

Naturaleza
    
     El río Vero traza desde Lecina un impresionante cañón calcáreo, que constituye uno de los más representativos fenómenos cársticos de la Sierra. Su recorrido, de 6 a 8 horas de duración, ofrece la posibilidad de penetrar en los secretos de este mundo mágico, entre el agua y la roca, la luz y la oscuridad, las tranquilas badinas o los tumultuosos torrentes.
Para el senderista, recorrer del Barranco de la Fuente al Puente de Fuentes Caldas permite contemplar el último tramo del cañón del Vero, disfrutando de la majestuosidad de su entorno natural. A lo largo del recorrido nos toparemos con la Fuente de Monchirigüel, azudes y molinos, puentes románicos como el del Molino, Villacantal y Campanachal, así como restos de antiguas calzadas. Por otra parte, permite apreciar el inteso aprovechamiento del agua del río Vero a su paso por Alquézar, desde la época medieval. Sin duda una enriquecedora excursión que nos trasladará a épocas pasadas.

    El entorno privilegiado de Alquézar ofrece muchas alternativas para los amantes de la Naturaleza y los deportes de aventura: barranquismo, espeleología, escalada, excursiones a pie, a caballo o en bicicleta por la sierra de Guara, visitas a las pinturas prehistóricas (Cuevas de Quizáns y Chimiachas) siendo además una zona de gran riqueza en fauna, sobre todo en rapaces, y botánica.

 

más información y más rutas dentro de esta comarca en www.somontano.org