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Originalmente
la comarca se encontraba incluida en el denominado Viello Aragón,
sentada en la cuenca alta del río Aragón y los
afluentes de los valles de Canfranc, Aísa, Borau, Hecho y
Ansó, la Canal de Berdún y el Campo de Jaca.
En la localidad de Jaca se concentra
la mayor parte de la población, rodeada de un extenso
territorio plagado de extraordinaria belleza, aunque semidespoblado.
La zona, no obstante, fue visitada por numerosos pobladores
que dejaron su huella en monumentos como los dólmenes
de Guarrinza y Aguas Tuertas, el monasterio carolingio de Siresa
o la catedral de San Pedro de Jaca. Sin ninguna duda, la joya
más valiosa de la comarca es el monasterio de San Juan
de la Peña y su panteón real, donde se especula que
allí se guardó el Santo Grial.
La
Jacetania ha potenciado su oferta turística con excepcionales
resultados, impulsados por el extendido deporte del esquí
que se puede practicar en sus magníficas instalaciones situadas
en Candanchú y Biaurín. Como maravillas de la zona
conviene destacar la Selva de Oza, sus numerosos ibones y
los bosques de San Juan de la Peña.
Sin
embargo, esta proliferación del turismo ha degradado en cierto
modo los parajes naturales y los entornos donde antes se conservaba
en excelente estado el tipismo arquitectónico altoaragonés.
Fuente:
www.redaragon.es
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