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La
comarca andorrana posee una tradición minera inseparable
de su crecimiento y motor de desarrollo; casi el 80% de su
población se dedica a este sector y a la electricidad. Tan
sólo una pequeña parte es destinada a los cultivos
de cereal, sin dejar a un lado la ganadería, cuya especialidad
en ganado ovino principalmente, se convierte en un organismo de
supervivencia en alguna de sus poblaciones.
La
comarca se localiza en torno a la Sierra de Arcos, en pleno corazón
de la provincia turolense. El municipio de Andorra se encuentra
entre los más poblados, mientras que los restantes
mantienen su población y, en la mayoría de los casos,
superan los mil habitantes. Sin embargo, la situación
tiende a cambiar con el anunciado cierre de las minas.
Paradójicamente,
Andorra fue un barrio de Albalate del Arobispo llamado las Masadicas
Royas, el lugar ha estado vinculado estrechamente a la historia
del vecino Bajo Martín. En la localidad se conservan
todavía algunas casas renacentistas y una ermita gótica
dedicada a Nuestra Señora del Pilar, además
de la iglesia parroquial del siglo XVI. En la vecina Alloza se encuentra
el yacimiento íbero de El Castelillo y en Oliete el poblado
de la misma procedencia de El Palomar. Existen pinturas rupestres
en Alacón, además de su espléndido mirador
situado en el Castillo.
Entre
las comarcas de Oliete y Ariño existe un impresionante ecosistema
conocido como la Sima de San Pedro, un hábitat situado
a 90 m. de profundidad cuyo fondo se halla parcialmente ocupado
por un lago de 4.000 m2 de extensión.
A
pesar de su escasa población, estas tierras fueron ocupadas
por íberos, romanos, catagineses y árabes. Reconquistado
para la cristiandad por el Cid durante la Edad Media.
Fuente: www.redaragon.com
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