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La
provincia de Teruel
Desde Vinaceite a
La Cervera, desde Guadalaviar a Arens de Lledó, se extiende
la provincia de Teruel en una geografía complicada, salpicada
de nombre sonoros que en algunos casos representan al más
puro acento castellano mientras que, en la mayor parte, son clarísimos
patronímicos del imperio romano o de la dominación
árabe.
Teruel deja por encima
de si más de las cuatro quintas partes de la provincia, aproximándose
a las vecinas de Castellón y Valencia. A diferencia de la
de Zaragoza, la capital de Teruel no ha absorbido al resto de la
provincia sino que las fuerzas, tanto económicas como industriales,
se hallan repartidas por su mapa entre varias capitales de comarca:
Alcañiz, Calamocha, Híjar, Mora de Rubielos.
A pesar de la riqueza
del suelo, la provincia de Teruel prosigue languideciendo y exportando
mano de obra. Tan ricas como su historia y sus manifestaciones artísticas
fueron sus minas y yacimientos. Posee gran cantidad de bosques.
Su disposición a la agricultura y a la ganadería es
óptima. Su artesanía es famosa entre muchas.
Pese a todo ello, Teruel sigue ocupando uno de los último
lugares en el contexto de la geografía político-económica
nacional.
La provincia de Teruel
se ha esforzado en fomentar el turismo, no solo mediante sus bellezas
naturales, sino creando medios de atracción, tales como las
pistas de esquí de Valdelinares y Javalambre. Es un hecho
la mancomunidad turística del Maestrazgo, formada por las
provincias de Teruel y Castellón, que ha conseguido importantes
logros en la promoción de esta bellísima zona.
Llaman la atención
su abrupta geografía, en la que ríos y montes configuran
un paisaje duro y atractivo. En el Alto Maestrazgo la orografía
es montañosa, con desniveles que van desde los 1.100 m. de
los valles Guadalope y Guadalopillo -situados al norte- hasta los
2.020 m. de la Sierra de Javalambre al sur y lindando con la provincia
de Valencia. Los Órganos de Montoro y los Ojos de Pitarque
son lugares que unen a su belleza natural el aliciente de la tranquilidad
y el sosiego.
Conocer la provincia de Teruel requiere
ánimo emprendedor, pues el viajero no encontrará lugares
de moda ni comodidades excesivas, sino sencillos y confortables
hoteles, fondas de auténtico jamón curado con roscos
de pan y vino de la cuba sin adulterar.
Las zonas húmedas
tienen una interesante representación con la Estanca de Alcañiz,
hoy laguna permanente situada en una antigua depresión a
la que van a parar las aguas sobrantes de riegos.
Diversas aves acuáticas
migratorias -como la garza real- encuentran aquí zona de
paso y reposo durante el invierno.
Fuente: http://www.aragonesasi.com/teruel/teruelpr.php
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