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TERRITORIO PARQUE NACIONAL DE ORDESA

Bielsa

 
 
 

BIELSA

     Rodeada de praderas naturales, Bielsa se sitúa en la antesala del valle de Pineta. Esta típica población de montaña se destaca por su plaza Mauor, con el edificio del Ayuntamiento, vello ejemplo renacentista que alberga el museo Etnológico. La localidad también cuenta con una iglesia del s. XV.
El municipio de Bielsa cuenta con varias aldeas: Javierre es una de ellas, cuya iglesia tiene un ábside románico que conserva un frontal del altar dedicado a Santa Eulália; en su interior se puede contemplar una talla del XVII que representa a Cristo Rey.
Otra de las aldeas del municipio de Bielsa, más introducida en el valle de Pineta, es Espierba. Esta pequeña población, situada a 1350 metros de altitud, está rodeada de verdes paisajes y goza de maravillosas vistas del valle. Alejada del núcleo urbano se erige la Iglesia del Santo Cristo.

Bielsa y su valle siempre han mirado al norte. En la base del macizo, coronado por el Perdido, este austero pueblo pirenaico vivió prácticamente aislado hasta bien entrado el siglo XX. Esta es la historia de un pueblo que lucha por sobrevivir entre las montañas.

Es un triángulo escaleno con base en el macizo y vértice en el pueblo de Salinas y el estrecho de las Devotas. El valle de Bielsa ha mirado siempre a Francia.
Separado del resto del Sobrarbe por congostos inaccesibles, como son los de Olvena y las Devotas ("denominado así por las devociones a las que se recurría para salir de este mal paso"), el triángulo que forman los ríos Cinca y Barrosa está amurallado por sierras de más de 2.000 metros de altura (Las Sucas al Sur, Monte Perdido-Astazu-Tuca Roya-La Munia al Norte y Sierra Marqués al Este). Allí se encierra un pequeño paraiso demasiado frágil. El aislamiento de Bielsa hasta bien entrado el siglo XX favoreció una autarquía casi total y la presencia de una variante propia del aragonés como es el belsetán que indica el grado de impermeabilidad histórica que ha sufrido el valle.
Sólo los condicionantes orográficos pueden explicar las sucesivas migraciones a Francia, el autogobierno del valle (pacerías), la pervivencia de ritos ancestrales como es el carnaval o la formación de la Bolsa de Bielsa durante la Guerra Civil.

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